José Antonio Pérez, fundador de Daily Fresh: “El cliente pasó a ser el factor fundamental de innovación en nuestro producto”
01 de Abril de 2025 benjaminperez
En Más que un Pitch, conversamos con José Antonio Pérez, fundador de Daily Fresh, una empresa chilena dedicada a la producción de alimentos y bebidas, especializada en sándwiches y otros productos. Nos contó su historia y cómo ha logrado posicionarse en el mercado.
La historia emprendedora de Pérez comenzó mucho antes de fundar Daily Fresh. Sin emabrgo, cada paso que dio lo acercaba cada vez más a un sueño, que en ese momento, parecía irreal: “Sí, bueno, trabajaba en Larraín Vial, esto fue justo antes de casarme y tenía muchas ganas de emprender. Hacía tiempo que sentía esa inquietud, así que junto a unos amigos que tenían una fábrica de frascos, creamos una línea de perfumería llamada If You Like. Básicamente, desarrollamos versiones más accesibles de perfumes populares del mercado”.
El primer negocio, fue un fracaso, pese a que la idea original es replicada en la actualidad: “En ese momento me casé y, aunque comenzamos con mucho entusiasmo, el negocio no funcionó como esperábamos. Pensamos que la rotación de productos sería alta, pero en perfumería es difícil generar compras recurrentes, ya que un cliente puede tardar años en volver por el mismo producto. Al final, teníamos más ganas que experiencia. A pesar de todo, ese año fue una gran escuela. Aprendí muchísimo sobre negocios, desarrollo de productos y el mercado. Sin embargo, los recursos se agotaron, asumí una deuda y, tras varios intentos, tuve que volver al mundo laboral, esta vez en una empresa agrícola”.
Ese cambio laboral cambió la vida de Pérez, ya que aprendió de los errores anteriores y forjó un negocio que si le diera rentabilidad inmediata: “Cuando terminé de trabajar en la empresa de pintura a finales de 2001, sentía una gran inquietud por emprender. Fue entonces cuando llamé a mi hermano, con quien iniciamos un nuevo proyecto juntos (…) en diciembre de ese año, comenzamos a analizar distintas opciones de negocio y finalmente nos enfocamos en dos áreas clave: empaque y alimentos. Optamos por el rubro alimenticio porque tiene una alta rotación, ya que las personas consumen alimentos varias veces al día. Además, nos dimos cuenta de que Europa marcaba la pauta en términos de innovación y desarrollo en esta industria, lo que nos dio una visión más clara sobre hacia dónde dirigirnos”.
Antes de crear sus productos, visitó Inglaterra junto a su hermano, para conocer metodologías, estilos y formatos de trabajo para poder adaptarlos a la idiosincrasia chilena: “Yo compraba todo lo que encontraba y traíamos los empaques a Santiago para analizarlos en detalle. Observábamos los colores, los distintos tipos de film, el polipropileno, el poliéster… cada material y cada diseño captaban nuestra atención. Me brillaban los ojos al sumergirme en este mundo, explorando y descubriendo nuevas posibilidades. Pero entonces surgía la gran pregunta: ¿por dónde empezar? Teníamos muchas ideas y un mercado con gran potencial por desarrollar, pero necesitábamos un punto de partida. Ahí fue clave viajar a Londres. Durante esas visitas, recorrimos varios locales de comida y, junto a mi hermano, identificamos una oportunidad de negocio realmente prometedora”.
Pérez continuó: “Analizamos los gustos de los chilenos y, a partir de ahí, comenzamos a desarrollar distintas variedades. Hoy en día, contamos con más de 50 tipos de sándwiches, incluyendo opciones como paninis y muchas más. Sin embargo, a pesar de la diversidad, hay tres clásicos que siguen liderando las preferencias: el sándwich de ave pimentón, ave mayo y el infaltable jamón queso”.
Una vez creado el producto, tuvieron que adquirir una herramienta para que los productos duraran más tiempo, cosa que sería rentable para las cadenas de servicio rápido: “Nosotros comenzamos sin utilizar atmósfera modificada. Recuerdo que en Inglaterra todo se comercializaba de esa manera. Se trata de una mezcla de nitrógeno, oxígeno y otras partículas que retrasan el proceso de maduración del sándwich, permitiendo que su vida útil se extienda significativamente. Finalmente, tuvimos que incorporar la atmósfera modificada. Recuerdo que en ese momento Shell fue nuestro primer gran cliente. Al ser una empresa de origen inglés, entendieron el concepto y nos dieron una oportunidad clave al aceptar comprar nuestros productos”.
Pese al lanzar el producto, era importante la retroalimentación de las personas, para poder perfeccionar el alimento aún más, con la finalidad de fidelizar el producto: “Cuando uno comienza a construir una empresa, se enfrenta a muchos desafíos. Siempre recuerdo un consejo de Jorge Aguad, quien fue mi profesor en Dos Ramos y presidente de la ANCHIL. Me decía: “José Antonio, parte pequeño, pero piensa en grande”. Esa idea de comenzar de manera modesta tenía un propósito clave: cometer los errores al inicio, cuando aún son manejables. Así, cualquier tropiezo por inexperiencia o imprevistos tendría un impacto menor y se convertiría en un aprendizaje valioso para el crecimiento futuro. Así comenzamos a formar un equipo de trabajo en el que el cliente se convirtió en el pilar fundamental para la innovación de nuestro producto”.
Gracias a ese pensamiento, el negocio tuvo un salto rápidamente, lo que permitió que Daily Fresh se mantenga hasta la actualidad: “El crecimiento fue realmente rápido y sólido. Diría que, gracias a la implementación de la atmósfera modificada y la protección de los sándwiches, pudimos hacer ajustes clave que nos permitieron recuperar impulso y seguir creciendo con fuerza. Sin duda, el crecimiento fue tan significativo porque existía una clara necesidad en el mercado”.